miércoles, 21 de septiembre de 2011

Susto

Alguien se empapaba bajo la lluvia del patio. Seguí escaleras arriba, y allí apoyado a la ventana, entendí porqué saltar en los charcos me producía un sentimiento parecido a la felicidad. Yo mismo hace cincuenta años, cuando era un mortal asilvestrado, solía hacerlo. Hoy con un montón de amapolas creciendo encima de mis cenizas, sólo puedo pasearme delante del fantasma que fui. Verlo empaparse una y otra vez es una de las ventajas de estar muerto.

1 comentario:

  1. Parece que te has tomado en serio lo de los "cuentos oscuros". Hija mía, qué tétrico. Y qué bien escrito con tan poquitas palabras. Enhorabuena. Saludos.

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