jueves, 29 de septiembre de 2011

Carta de Amor

Me llamabas divina a escondidas cuando estamos los dos solos,

dices que por mi risa, por mi mirada, por mi pelo…

Por tener cosas que no son terrenales,

más parecen venidas del mismísimo cielo,

o sacado de cuento de náyades,

dueñas de inmensidades y riachuelos,

o de duendecillos con alas,

que al primer improvisto alzan el vuelo.

Que cosas tan bonitas me dices,

y cuando estoy sola me arrepiento de ruborizarme

al oír tanto y tan bello,

que solo sale de mis labios,

una sonrisa burlona, víctima de los nervios…

incapaz de asimilar tantísimo amor,

y muchísimo menos que selles mi boca con un beso.

Esa dualidad me atrae,

¿Cómo se puede ser tan pillo y tan caballero?

Me asombra tu comportamiento,

tan aireado a la vez que fresco,

¿Cómo se puede tratar a una dama

de un modo tan ligero,

rozar la irreverencia

y no perder la elegancia en el intento?

Lo mismo que los amantes,

que viven sus placeres y deseos

y canalizan su amor en caricias

sin importarles el luego.

Pero, ¿qué amor es el más auténtico?

¿El que se vive al día

o el que sabemos que vamos a perderlo?

Como dicen los sabios “Carpe Diem”

amémonos amor mío,

aprovechemos el momento.

3 comentarios:

  1. MCarmen Ramos Henríquez29 de septiembre de 2011 a las 6:11

    Un bello poema...¿cómo se puede ser tan pillo y caballero?...ummm muy interesante...

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  2. Precioso, Celia. Con tu permiso, pondré tu blog en mi facebook. Merece que otros lo lean y disfruten también de tu talento. Un beso.

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  3. MUY BONITO PRIMA, COMO TODO LO Q HACES, ADELANTE UN BESO LOLY E.

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