Me llamabas divina a escondidas cuando estamos los dos solos,
dices que por mi risa, por mi mirada, por mi pelo…
Por tener cosas que no son terrenales,
más parecen venidas del mismísimo cielo,
o sacado de cuento de náyades,
dueñas de inmensidades y riachuelos,
o de duendecillos con alas,
que al primer improvisto alzan el vuelo.
Que cosas tan bonitas me dices,
y cuando estoy sola me arrepiento de ruborizarme
al oír tanto y tan bello,
que solo sale de mis labios,
una sonrisa burlona, víctima de los nervios…
incapaz de asimilar tantísimo amor,
y muchísimo menos que selles mi boca con un beso.
Esa dualidad me atrae,
¿Cómo se puede ser tan pillo y tan caballero?
Me asombra tu comportamiento,
tan aireado a la vez que fresco,
¿Cómo se puede tratar a una dama
de un modo tan ligero,
rozar la irreverencia
y no perder la elegancia en el intento?
Lo mismo que los amantes,
que viven sus placeres y deseos
y canalizan su amor en caricias
sin importarles el luego.
Pero, ¿qué amor es el más auténtico?
¿El que se vive al día
o el que sabemos que vamos a perderlo?
Como dicen los sabios “Carpe Diem”
amémonos amor mío,
aprovechemos el momento.
Un bello poema...¿cómo se puede ser tan pillo y caballero?...ummm muy interesante...
ResponderEliminarPrecioso, Celia. Con tu permiso, pondré tu blog en mi facebook. Merece que otros lo lean y disfruten también de tu talento. Un beso.
ResponderEliminarMUY BONITO PRIMA, COMO TODO LO Q HACES, ADELANTE UN BESO LOLY E.
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