domingo, 27 de noviembre de 2011
Amor eterno
Me encantan tus labios. Tan gruesos, delineados…perfectos. Aún recuerdo aquel primer beso robado, apasionado y casi febril, que me endulzó la vida. Te quiero tanto…. Espera, deja que te limpie esa gotita que resbala por la comisura de la derecha… Adoro tu sonrisa, ¿por qué no sonríes un poco? Vaya, cariño, no favoreces para nada mi romanticismo. No ayudas a que esto funcione. Luego te quejas de mi desidia, de nuestra monotonía. ¿Crees que así vas a solucionar las cosas? Esa mirada desorbitada me asusta, mi cielo. ¿Por qué me miras así? …Y para colmo, este veneno baboso ensucia tus labios divinos. Debí haber comprado algo más rápido y profesional. Pero, colabora un poco, mi amor. Muérete con elegancia.
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Lo de "dulcemente mortal" era aqui, no en la poesia.
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