lunes, 13 de febrero de 2012

LA FRASE

Hace muy poco tiempo, en un cercano lugar, alguien escuchó una frase que le hizo meditar, con tanta intensidad meditó que sus pensamientos se oyeron hace mucho tiempo en un lejano lugar. Se sentó…… no, se tumbó…….. Bueno, se sentó después se tumbó y mas tarde se volvió a sentar, y este fue el resultado de su meditación:

Solo cuando estoy solo me doy cuenta que no estoy solo. En la mas completa oscuridad no se de que color es mi piel, pero me siento, y aquí sentado se que estoy, en presente, rodeado de gente, pero estoy en la mas absoluta oscuridad y no las veo, pero los siento. Se que una vez mi piel fue negra, me llamaban Otámango, mas tarde mi nombre cambió, Shaik, después fue Lilian, luego Xiol, también me llamé Yung Lin, y Bjorng, Sara, Rebeca y Vitali. Tantos nombres he tenido que si los tuviera que decir todos sería muy aburrido.
Abro los ojos y pierdo la oscuridad. Ya todo es claridad, es luz todo lo que me rodea. No, no es luz es falta de oscuridad. Ahora se de que color es mi piel, veo todo lo que hay a mi alrededor. Grandes edificios, árboles, nubes, ríos, cielo, coches, caras muchas caras, gente mucha gente. ¡Pero no me siento! ¡y lo siento!
Cierro de nuevo los ojos y de vuelta está la oscuridad, de nuevo no veo nada, pero…… ¡me siento! Y eso me reconforta, pero algo me falta, en la claridad total no soy yo, y en la mas absoluta oscuridad ……… me siento y me reconozco, estoy cómodo ¡pero no veo nada! Si …….., allí al fondo ………….., una pequeña luz rompe la oscuridad. Una llamita tan pequeña que apenas se ve su titilar. Quiero acercarme, tengo que acercarme. Aun estoy rodeado de la mas absoluta oscuridad, pero ahora…….. ¡Hay una llama que me llama! Lento, despacio, muy despacio, no es fácil llegar hasta donde está, está todo tan oscuro. Esa pequeña llamita es mi luz. Apenas alcanzo a distinguirla, pero se que no se apagará. Ahora no me importa la oscuridad, ¡me gusta! Aunque es difícil caminar a ciegas, se que no estoy ciego, la llama me confirma que veo, pero lo mejor no es saber que no estoy ciego, no, lo mejor es ¡que veo y que siento! No quiero volver a abrir los ojos, me da miedo que cuando los cierre de nuevo no esté. Pero no se porque redíos los vuelvo a abrir, y cuando me doy cuenta de la estupidez que he cometido los cierro rápidamente y busco de nuevo la luz. ¡Aaaaaaaaaaaaahhhhhh! Sigue ahí. Mas tranquilo me viene a la memoria cuando hace solo un momento abrí los ojos aun sabiendo que no lo tenia que haber hecho. No pasó nada, la luz está aun conmigo. ¿Será que ya no se volverá a ir? ¿o abrí los ojos tan poco tiempo que no pudo irse?………….. ¿ o es que siempre estuvo y siempre estará ? Huuuuuummmmm. Abro el ojo derecho muy despacio, dejando entrar la claridad poco a poco, pero con el izquierdo cerrado, por si acaso. Con el derecho abierto veo la claridad total, con el izquierdo cerrado no veo nada, bueno si… la llamita…… allí al fondo. Parece que estoy algo mas confiado, estoy empezando a pensar en abrir el ojo izquierdo también, a ver que pasa. No se, no se, puede ser muy arriesgado, pero me decido y lentamente mas lento que la imagen mas lenta de cámara lenta que halláis visto jamás voy abriendo el ojo izquierdo. Primero lo entorno un poco hasta que lo abro del todo y vuelvo a cerrar los dos ojos rápidamente, la llamita sigue ahí…. Uf. Entonces abro los dos ojos por fin con la , casi total seguridad, que la volveré a encontrar cuando los vuelva a cerrar. Ya mas seguro, vuelvo a contemplar todo lo que me rodea, vuelvo a ver grandes edificios, árboles, nubes, ríos, cielo, coches, caras muchas caras, gente mucha gente, pero es curioso, ahora no es igual, ahora veo también colores, siento la brisa del aire en mi piel, las caras son diferentes, las gentes…… las gentes ¡¿ llevan una llamita en su interior ?! Bueno no todas, pero muchas llevan una llamita como la mía. ¡Ah mi llama! Gracias a ella la claridad total no me parece vacía porque la siento , y la oscuridad me reconforta tanto como la claridad total porque la veo.
Esta era amigos la reflexión de alguien después de escuchar esa frase.
Y colorado colorín, este cuento no tiene fin.

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