miércoles, 5 de octubre de 2011

Sueño 5 " El tiempo pasa"

Sentado en una confortable butaca contemplaba la historia de amor imposible de unos personajes en blanco y negro proyectados en la pantalla. La sala estaba llena. A mi derecha una pareja cogidos de la mano, aparentemente paralizados por el hechizo de la magia del cine, observaban absortos el desarrollo de este relato que comienza en el viejo Paris. Apenas la pantalla nos deja claro la felicidad de los personajes en ella proyectados, para reclamarnos la máxima atención en un hombre angustiado esperando que ella llegue y escapar juntos. La lluvia le empapa el sombrero y la gabardina, pero no le importa, él tiene todos sus sentidos preparados solo para oír su nombre gritado por su amada, verla llegar corriendo y abrazarla. El tiempo pasa, y el jefe de estación da la ultima llamada para los pasajeros “Señores viajeros al tren, faltan tres minutos para la salida” Le duelen los ojos de tanto buscarla entre el tumulto de gente que va y viene apresurada para no perder el ultimo tren. Le dan un sobre con una nota que lee en el andén del tren que debería ser el de la felicidad y es, en realidad, el de la desdicha.



Querido Richard,
No puedo ir contigo ni verte nunca más. No me preguntes por qué. Pero debes creer que te quiero. Ve, amor mío, y que Dios te bendiga.
Ilsa

Unas lágrimas de lluvia resbalan por el ala del sombrero cayendo sobre el papel que aun sostenía en la mano, diluyendo la tinta, desfigurando las palabras convirtiéndose el mensaje en un galimatías imposible de comprender para él. Subido a la escalerilla del tren, la mirada perdida, dijo adiós a Paris y a la mujer que amaba.
En la penumbra de la sala, con la sola iluminación que nos dan esos personajes, miro a mí alrededor y veo rostros que reflejan la angustia de Rick, todos observan en silencio su mirada, que ya no la busca, desde la puerta del vagón en marcha. Vuelvo mis sentidos a la pantalla y el efecto es contradictorio, decenas de caras expectantes me observan, abstraídos. Rick sentado en la mesa de un café en claro estado de semiembriaguez alarga la mano para coger un vaso que cae, noto la dureza del cristal al contacto con los dedos, noto el temblar de los dedos, noto el sabor del whisky en mi boca. Mi mente está aturdida, en el preciso instante que se abre una puerta apareciendo ella, acercándose me dice.
Ilsa.- Rick tengo que hablar contigo
Yo.- Ya. Te he guardado una copa para que te la tomes conmigo. Toma.
Ilsa.- No. No, Rick. Esta noche no,
Yo.- Especialmente esta noche
Y alcanzando la botella me sirvo otra copa.
Ilsa.- Por favor
Yo.- ¿Por qué has tenido que venir precisamente a Casablanca?
Sigo sintiendo sin poder evitarlo que ese personaje se apodera de mi, estoy enamorado de Ilsa, los fotogramas van pasando rápidamente, tanto que casi no me percato de mi situación invertida, me estoy convirtiendo en un personaje de ficción frustrado en el momento del reencuentro con la mujer que le rompió el corazón, Richard Blaine, propietario del “Rick´s café” en Casa Blanca en un momento importante de su vida, de mi vida, la mujer que amo está aquí, pero no ha vuelto sola, vino con la esperanza de quedarse y no marcharse nunca mas, aunque hay otro hombre es mas fuerte su amor por mi, incluso hicimos planes para deshacernos de él una oscura noche, al amparo de las sombras me confeso su amor .
Ilsa.- Ya no puedo luchar más. Una vez huí de tu lado. No quiero hacerlo otra vez. Oh, ya no se si está bien o mal lo que hago. Tendrás que pensar por los dos, por todos nosotros.
Yo.- De acuerdo, así lo haré. Esta va por ti, muñeca.
Ilsa.- ¡Ojala no te quisiera tanto!
Y pensé por los, claro que lo hice. Pensé que no tenia derecho en su vida, que conmigo no sería nunca realmente feliz, y lo arreglé haciéndole creer que seriamos nosotros los que nos iríamos dejando aquí a su marido, pero no fue así y una húmeda noche de intensa niebla la vi marchar en un avión destino a Lisboa. Intentó impedirlo con razonamientos desesperados.
Ilsa.- ¿y nuestro amor no importa?
Yo.- Siempre nos quedará Paris. No lo teníamos, lo habíamos perdido hasta que viniste a Casablanca, pero lo recuperamos anoche.
Ilsa.- Dije que nunca te dejaría.
Yo.- y nunca me dejaras. No puedes seguirme a donde voy. Yo no valgo mucho. Pero es fácil comprender que los problemas de tres pequeños seres no importan nada en este loco mundo. Algún día, el tiempo pasará y lo comprenderás.
Ella agacha la cabeza para evitar que la vea llorar, con mi mano en su mentón le alzo la cabeza suavemente y mirándole a los ojos le digo.
Yo.- Esta va por ti, muñeca
La dejo marchar, sube la escalerilla del avión que se la llevará lejos, de nuevo. Al despegar, el avión vuela muy cerca de mí, tan cerca que el estruendo de los motores me despierta. Todo fue un sueño, de nuevo se fue, se marchó como siempre dejándome solo. Otra vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario